Cucarachas
Cucarachas
─ Salida del desagüe se deslizaba la alimaña más asquerosa que el hombre ha conocido. Un ser diabólico en su acción y pensamiento que recorría su habitual camino por el techo de un sucio cuarto de lavado resbaló, cayendo por casualidad en el fondo de un gran cesto vacío, para él una trampa sin salida, para los dueños de la casa un depósito de ropa sucia.
Mientras el bicho repugnante anhelaba sucediera algo inesperado que lo salvará de una muerte tan insulsa... ideó esta historia en la que no existen ni narrador ni personajes, solo ideas derritiéndose en el tiempo inexistente, mientras los hombres de cartón tratan de describir todo con conceptos, sin saber que ellos al igual que todo en lo que creen son tan solo un invento, productos de la imaginación de una alimaña que espera morir mientras mira el techo sucio de un cuarto de lavado. ─
─ ¿Entonces... nada es real mijo? ─ Pregunto extrañado el crédulo anciano ─ Exactamente abuelo, todo lo que vemos, lo que sentimos, todo lo que se puede plasmar en papel no es más que una historia que algún bicho moribundo ha inventado ─ le contesto el joven que estaba sentado junto él. En ese momento por el pasillo se vio pasar a un fornido enfermero cargando una bandeja con jarabes y pastillas que se acercó al abuelo y le hablo al oído. Este se despidió de su nieto.
El muchacho guardó en su maletín el cuento escrito en un pedacito arrugado de papel. Y salió del cuarto pensando en el lastre que es volverse viejo, su abuelo habiendo sido un escritor muy famoso en su época ahora yacía olvidado en un asilo especialmente diseñado para ancianos con problemas mentales. Afortunadamente la familia encontró una forma de ayudarlo a que no quedase por completamente en la locura. Se turnaban para ir todas las tardes a leerle historias que solo podían gustarle a un viejo tan retorcido y desviado como él, nada de estructuras viejas ni de cuentos clásicos, a él le gustaban las historias de dioses corrompidos, susceptibles a divertirse torturando a los mortales, malvados genios griegos disfrazados, que para cualquiera tan viejo como él abuelo eran como todo lo demás... solo cucarachas.
David Mousike